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Entrevista 

Rafael Piñeiro

Doctor en Ciencia Política 

Pontificia Universidad Católica de Chile

Lo primero, sería tener una impresión tuya general. ¿Cuáles serían los rasgos de la Ciencia Política en América Latina? Los rasgos distintivos, respecto a la norteamericana, a la europea.

Creo que, no sé si la Ciencia Política, pero las Ciencias Sociales en América Latina tuvieron un rasgo distintivo en los años 60's- 70's donde eventualmente lograron tener un diálogo interesante entre lo que se había hecho o lo que se estaba haciendo en Estados Unidos, sobre todo asociado a la teoría de la modernización y como hubo respuesta desde América Latina poniendo en cuestiones esas teorías, tanto desde los dependentistas como desde otros críticos como O'Donnell. Como esa gente veía el mundo de otra manera a partir de estar en otro lugar. No sé cuánto las Ciencias Sociales y la Ciencia Política en particular han mantenido eso. En los 80's América Latina, supo ser interesante en término de los procesos de transición y muchos académicos latinoamericanos participaron en esas discusiones sobre las transiciones a la democracia. Después los 90's son una etapa en que la disciplina logra cierta autonomía respecto a otras Ciencias Sociales en América Latina, a partir de adscribir a enfoques que promovieron algunos investigadores, fundamentalmente norteamericanos, para estudiar América Latina, que eran institucionalistas y que trabajaron en temas como el impacto de los sistemas electorales, las relaciones ejecutivo legislativo y la institucionalización del sistema de partidos. En esta etapa los investigadores latinoamericanos fueron más como reproductores de esos estudios, que parte de un dialogó con esa corriente. Cuyo paradigma creo que es…

 

Estas pensando en Mainwaring, Shugart...

Si y que es sobre todo Mainwaring y Scully asociado a todos los estudios sobre institucionalización del sistema de partidos. 

 

La disciplina yo creo que en América Latina y en Estados Unidos logra tener un vuelco donde ese paradigma, no sé si queda para atrás o es complementado por otros enfoques que son más interesantes. Ese enfoque en los 90's había logrado autonomizar la Ciencia Política de la sociología, pero los 2000's empiezan a volverla a poner, ya no perdiendo autonomía, más en relación con la sociedad y cómo de alguna manera hay que entender esos procesos sociales y económicos que están desafiando a la política. Precisamente todo lo que se había hecho en los 90's había tenido como una especia de lógica de separar completamente a los fenómenos políticos de los fenómenos sociales y económicos. Esto se hace a un punto tal que Mainwaring y Scully prohíjan un concepto de institucionalización del sistema de partidos que teóricamente ya había trabajado Huntington en los años 60's en El Orden Político de la Sociedades en Cambio, donde ellos intentan formular que es institucionalización, pero sin definir cuáles son los desafíos a los que los sistemas institucionalizados deben hacer frente. Es decir, construyeron un concepto donde no se entiende el concepto en función de los desafíos a los cuales los sistemas institucionalizados responden y a los cuales los sistemas no institucionalizados no pueden responder, que es todo lo contrario a lo que hace Huntington. 

 

Huntington lo que desarrolla es cómo los desafíos del proceso de modernización terminan haciendo que algunos países los puedan sobrellevar porque tienen sistemas políticos institucionalizados y otros no. El concepto se desarrolla y se elabora en función de conocer profundamente cuál es la tensión a las que esos sistemas políticos están sometidos. En la lógica de la autonomización de la política, de los fenómenos sociales y de los fenómenos económicos, los 90's y el conocimiento politológico de los 90's se autonomizó tanto que se terminó desprendiendo y no valorando cómo hay que entender a los desafíos sociales y económicos, para entender como los procesos políticos funcionan o no en relación a esos desafíos. 

 

Ahora en los 2000's esto empieza a cambiar. Empieza a cambiar porque cambia la disciplina en Estados Unidos también, o sea porque las miradas hacia América Latina empiezan a ser un poco diferentes y porque mucha gente también desde América Latina empieza a pensar en esos procesos de manera diferente. En una América Latina que a diferencia de los 90's, en los 2000's ya tiene mucha gente que tiene una formación en Ciencia Política más sólida que lo que era la disciplina en los 90's donde se combinaban procesos de formación muy diversos. 

 

Decías en los 80's está O'Donnell entre otros y quizá sería como una década en la que la Ciencia Política si es que podemos hablar en realidad de una disciplina ya en esa época tenía como ideas propias desde América Latina...

O por lo menos interactuaba. Capaz que, ideas propias yo creo que tenía más en los 70's y en los 60's

 

Con la CEPAL y todo eso...

Si, CEPAL, dependendistas y digamos O'Donnell y los regímenes burocráticos autoritarios que eran todos cuestionamientos serios a la teoría imperante en los Estados Unidos, que era la teoría de la modernización. 

 

Pero en los 90's como que se pierde eso...

Claro. En los 90's eso se pierde. En los 90's lo que empieza a ser Ciencia Política, es una Ciencia Política que estudia exclusivamente lo político desde lo político.

 

Y deja afuera la economía y la sociedad digamos...

Exacto y eso ayuda mucho a autonomizar a la Ciencia Política, pero al mismo tiempo eso trae como problema que es una Ciencia Política que se empieza a entender totalmente aislada de los fenómenos sociales y económicos. 

 

Y ahí quizás puede entrar en este punto esa crítica, esa acusación a la Ciencia Política que está difundida en América Latina, en los Estados Unidos menos, y es que trabajamos en general temas que a la sociedad no le importan. O sea que son cosas, no en todos los casos, pero que hacemos cosas poco útiles por decirlo de alguna manera a las realidades sociales de los países como tal.

Si, en la medida que hay un sesgo hacia el estudio de las instituciones en sociedades donde las instituciones a veces no importan mucho, o no explican mucho, obviamente la utilidad es restringida. Creo que sí lo que ha habido es también, junto con ese revival que trae a la sociedad y a la economía a la discusión de la Ciencia Política, ha habido también una incorporación de temas que no son nuevos para las Ciencias Sociales en América Latina pero que entran con mucha fuerza ahora. Nos damos cuenta que América Latina no consolidó sus procesos de modernización necesariamente. Buena parte de los conflictos políticos más interesantes en América Latina están asociados a fenómenos que son similares a los procesos de modernización, que es la llegada del mundo moderno a lugares donde ese mundo moderno no está, no estaba presente y eso genera miles de problemas como genera el movimiento de la frontera verde en Brasil o las industrias extractivas en lugares donde las sociedades no se habían modernizado. Estos conflictos son muy similares a lo de los procesos de modernización. Puede si existir una política que funciona para una sociedad moderna, por lo general urbana, asociada a las capitales y a los centros más dinámicos, pero sigue existiendo ese dualismo que ya identificaba por lo menos O'Donnell en América Latina y esto se ha reincorporado al debate de la Ciencia Política actual. De esta forma la Ciencia Política puede empezar a dar cuenta de esa otra parte que ya no es la institucional, que es también muy importante para entender a las sociedades y a la política en América Latina. 

 

Y en el campo de los temas, más que de los temas, de los enfoques teóricos, de los marcos teóricos más utilizados más predominantes en la Ciencia Política de la región. ¿Cuál sería la situación ahora mismo?

La región empieza a poder estar, de alguna manera, en un nivel similar en cuanto a las discusiones teóricas y metodológicas que existen en digamos en Estados Unidos o en algunos lugares de Europa. Eso está cambiando y creo que eso se está difundiendo y hace que haya una cierto estándar. Lo que no sé es si el desarrollo de la disciplina todavía permite el diálogo con otras regiones. Es decir, hoy se lee mucho más la producción norteamericana, se entienden mucho más esos debates. Lo que no sé es cuánta posibilidad existe en la actualidad de poder desarrollar cuestionamientos sustantivos, sobre todo a las teorías más dominantes. Pero el estar en condiciones de poder hablar el mismo idioma, en términos teóricos o metodológicos, es un cambio sustantivo. En los 90's solo algunos en América Latina entendían y leían la literatura que se producía en Estados Unidos respecto a América Latina. Los brasileños, por ejemplo, hicieron aportes muy importantes en el diálogo con los norteamericanos. Los norteamericanos que estudiaban Brasil versus los brasileños que estudiaban Brasil, y eso es un debate bien interesante que no ocurrió en todos lados. Creo que ahora la región está en condiciones de seguir ese debate y eventualmente poder intervenir. Lo que se necesita es desarrollar su investigación propia, para no simplemente reproducir ese debate sino para incluirse en ese debate con perspectivas diferentes. 

 

Y ahora en este debate institucionalismo ha sido básicamente el que ha tenido algún espacio. En Uruguay al menos o en términos generales, ¿cuál ha sido la influencia del rat choice, de todas las teorías más analíticas?

El desarrollo de la disciplina en Uruguay está entre otras cosas asociada al desarrollo de perspectivas neoinstitucionalistas. No diría de elección racional, porque no hay un desarrollo de la teoría política positiva, sino de un institucionalismo, un neoinstitucionalismo que puede estar más asociado al paradigma de la elección racional. Esto ocurrió porque era ese enfoque el que estaba de moda, o era el que había generado las preguntas más interesantes sobre el funcionamiento de la política en América Latina desde la Ciencia Política. Uruguay si adolece de algo que no adolecen otros países que es tener gente que haya desarrollado enfoques de Economía Política. 

 

¿Siendo politólogos?

Claro, que uno encuentra en Argentina, que uno encuentra en Chile, que uno encuentra en algunos lugares de Brasil, no conozco muchas otras realidades tan a fondo para poder emitir un juicio, pero eso sí Uruguay no lo tiene. O quienes han dedicado trabajo a estudiar perspectivas de Economía Política son tienden a desarrollar una Economía Política más cercana a la que hacen los economistas, no una Economía Política digamos más, no sé si llamarle clásica que tratar de entender la política en tensión con la sociedad y con la economía. Eso si falta en Uruguay, quienes trabajan en eso o han hecho trabajos muy aislados o son personas que no han logrado construir una masa crítica para tener un pensamiento sobre los procesos asociados a la Economía Política en Uruguay o en región. 

 

¿Y en la metodología? ¿Cómo crees que está el desarrollo, el avance de la metodología, de los métodos de investigación a nivel de la región?

Ha habido avances muy importantes, pero al mismo tiempo los avances en Estados Unidos y en Europa han sido muchísimo más veloces, entonces la distancia capaz que es mayor que antes. La región obviamente está mucho mejor que antes, pero las distancias no necesariamente son menores que las que existían antes. Eso se va a ir solucionando con el paso del tiempo. Hoy en la región mucha gente que trabaja en Ciencia Política entiende cuáles son los debates metodológicos, cosa que no se si eso estaba tan en la agenda en los 90's. Ahora el desarrollo técnico, que es un desarrollo muy específico, por el que ha caminado buena parte de la disciplina en Estados Unidos y en Europa, es un desarrollo que todavía no se observa en América Latina. Obviamente quienes estudian en Estados Unidos y en Europa y vuelven a América Latina ayudan a ese desarrollo, pero todavía creo que nos falta mucha capacidad para que quienes se forman acá en América Latina puedan estar al mismo nivel, al mismo nivel técnico, que los investigadores en Estados Unidos. 

 

¿Estás pensando básicamente ahí en los métodos cuantitativos?

No, estoy pensando en los dos, en los cuanti y los cuali. El desarrollo técnico cuali también ha sido muy importante y creo que ese es el menos conocido para los investigadores en América Latina.

 

¿Y por qué? ¿por qué crees que pasa?

 Porque creo que hay una idea de que la investigación cualitativa es algo que siempre se hizo en América Latina y no hay mucho que aprender. Lo otro es que, en América Latina y esto es un tema de la disciplina en sí, la investigación cualitativa ha estado muy pegada a un cuestionamiento respecto al carácter positivista de la disciplina. Entonces en la actualidad parece que, si se hace investigación cualitativa no sos positivista, o que el debate entre positivismo o no positivismo es el debate cuali- cuanti. Eso digamos que no es así en el mundo, sino que hay un espacio importante, hay un desarrollo muy importante de la metodología cualitativa positivista. Que puede ser discutible en términos de cuánto aporta y cuánto no, como todo desarrollo técnico que condiciona de alguna manera los temas y las agendas, pero que es un desarrollo que se conoce menos. Sin embargo, un indicador de cambio respecto a esto es que una escuela como la que organizan ustedes u otras escuelas en la región, tengan cursos de esa temática, es decir de metodologías cualitativas positivistas que es algo que los cualitativistas de la región me parece que no logran descifrar mucho todavía.

 

Y que son la mayoría todavía...

Son la mayoría sí. No es que crea que la metodología cualitativa positivista es superior a la no positivista, sino que creo que es algo diferente y que es más sencillo, aunque tiene sus dificultades el diálogo entre cualitativismo o cuantitativismo, en una perspectiva más positivista que entre el cuantitativismo y las perspectivas menos positivistas o no positivistas de quienes hacen enfoques cualitativos. 

 

Ahora, en la Ciencia Política nuestra de América Latina, la influencia de la Ciencia Política norteamericana cada vez es mayor. No creo que han logrado difundirse del todo, pero si hay una influencia importante, en ese sentido parecería ser que asumimos la metodología, lo cualitativo, lo cuantitativo, pero también asumimos quizás los temas y las preguntas de investigación que haciendo sentido en Estados Unidos, una academia desarrollada ochenta años, en América Latina son menos trascendentes. ¿Crees que hay algo de eso también? o ¿que tomamos las cosas buenas, por decirlo entre comillas nomás, pero si tenemos las propias preguntas que tienen que ver con la realidad latinoamericana?

Creo que en los 90's pasó mucho eso. Creo que en los 2000's sí en principio sigue pasando, pero empiezan a haber miradas alternativas que son capaces de discutir con esos desarrollos. Pero son miradas alternativas que vienen también de Estados Unidos, o se desarrollan en discusiones entre investigadores que están en Estados Unidos y en América Latina. 

Pero obviamente el desarrollo de temas propios y de miradas teóricas propias y de cuestionamiento a enfoques teóricos con teorías alternativas desarrolladas a partir de una perspectiva de América Latina es más difícil. Hay que reconocer que es más difícil que existan en sí porque no es que O'Donnell la tuviera muy fácil, pero la teoría de la modernización y los derivados a la Ciencia Política a la teoría de la modernización, caractericémoslo con Lipset de alguna manera, era una teoría más abarcativa y por lo tanto era una teoría en la que era más fácil plantearle un desafío desde América Latina. Las teorías en Ciencia Política se han compartimentado mucho, entonces ya no es tan fácil tener un diálogo o plantear un desafío a una teoría poco abarcativa. En cualquier caso, hay diálogos y hay interacciones con teorías que están mucho más circunscriptas a temas más específicos ¿no? o áreas más específicas de la disciplina, pero en la disciplina no hay una teoría de la modernización y por lo tanto no hay forma de contraponer como contrapuso O'Donnell a una teoría de la modernización. Eso es lo que explica parte que no sea tan identificable una perspectiva latinoamericana en temas, en enfoques y eventualmente en metodologías. Aunque la comienza a haber. No es exclusivamente latinoamericana, pero los cuestionamientos de todo el movimiento de Economía Política en América Latina son algo de eso. 

 

Ahora, en ese tema, volviendo al tema de la metodología que quizás es el tema más importante y esa deficiencia que existe en la región abiertamente en unos países un poquito más en otros un poco menos. ¿En qué medida la docencia universitaria puede generar una influencia para alivianar esos problemas o no o lo contrario?

Creo que no los están alivianando. Creo que hay intentos desde las universidades de alivianarlos. El tema es si está el capital humano necesario para dar las clases que hay que dar, para digamos formar a los investigadores con unas bases metodológicas y técnicas sólidas. 

Creo que la formación en América Latina es mucho mejor en la actualidad que lo que era hace 15 o 20 años. Ahora me parece que cada vez igual estamos más lejos de los desarrollos que se están produciendo en otras regiones. No se tampoco, y eso habría que discutirlo, si estos desarrollos técnicos y las sofisticaciones técnicas es al lugar a donde queremos llegar. Me parece que eso es algo a discutir, en cualquier caso. Porque las sofisticaciones técnicas, los desarrollos metodológicos, también condicionan la forma en la que uno se hace preguntas. Entonces capaz que tener bases metodológicas sólidas no implica necesariamente emular esos desarrollos técnicos. Aunque yo creo que, aunque sea para discutirlo hay que aprenderlo, sino uno en realidad no está haciendo una opción consciente, sino que se está haciendo una opción que por defecto se puede tomar, producto de las deficiencias que ha acarreado el investigador en su proceso de formación.

 

Ahora en este de la docencia mismo y en la Ciencia Política pensando, en qué medida sientes o crees que puede haber una tendencia de las universidades, no de todas, de algunas en particular una de ellas que vos conoces muy bien, la Católica de Uruguay y de Chile. En qué medida crees que puede darse desde algunas universidades un intento de una réplica de la academia norteamericano, del doctorado norteamericano para América Latina. Que a veces puede ser irreflexiva o sea trasladar, copiar y pegar.

Sí eso ocurre, o se cree que eso es lo mejor, reproducir el modelo en el que uno estudió digamos. Creo que eso ocurre porque uno cree que es lo mejor o porque algunos creen que es lo mejor. Obviamente que cuando las cosas empiezan a funcionar van demostrando los límites que tiene eso y los eventuales beneficios y los eventuales perjuicios que pueden ocasionar. Eso va ir cambiando un poco las lógicas en términos temáticos de los doctorados, en términos de cuál es la estructuración y cuáles son los cursos. Hacer una reproducción de Estados Unidos en América Latina es como hacer una copia de mala calidad. No porque necesariamente no se puedan hacer copias de buena calidad o replicar algunas experiencias, sino porque las condiciones son muy diferentes. Las condiciones en la que los alumnos estudian y las condiciones en la que los investigadores investigan son muy diferentes, incluso los lugares en los que son punta, es decir que tienen mayor acumulación de recursos humanos y materiales, no se acercan a la dinámica que tienen algunos centros en los Estados Unidos. También hay que reconocer que el panorama norteamericano es muy heterogéneo, no todas las universidades son de punta en Estados Unidos. 

 

El problema de la discusión sobre cuál es el perfil particular que deberían tener los doctorados, los procesos de formación de grado y posgrado en América Latina es algo que me parece está asociado a cuáles son los proyectos académicos en América Latina. Está relacionado también a esto que vos también preguntabas respecto a cuáles son los temas, cuáles son los enfoques que definen o que pueden llegar a definir una academia latinoamericana. Obviamente eso después se va a traducir a la lógica que adquieran los programas de formación, pero en la actualidad eso no existe entonces es difícil pensar en cuál es el diseño y los temas que tendrían que tener la formación de investigadores a nivel de doctorado en América Latina. 

Otro asunto un poco más desafiante, es decir no solo qué doctores estamos preparando en América Latina, sino también para qué los estamos preparando. Cuál es el placement, como dirían los norteamericanos, respecto de los propios investigadores. Porque estamos formando investigadores en doctorados muchas veces a partir de profesores que estudiaron sus doctorados es Estados Unidos, pero después cuando los propios departamentos van a contratar investigadores dan cuenta de que los cartones no valen lo mismo. Entonces uno debería cuestionarse qué es lo que está haciendo. Si tiene un doctorado simplemente para tener un doctorado y cumplir con un requisito y eventualmente obtener recursos extras para investigación, o si tienen un doctorado en el cual verdaderamente creen, en el cual los egresados de su doctorado serían egresados que al menos ellos estarían dispuestos a contratar y que no creen que sean investigadores de segunda clase. Esto no solo está asociado a los procesos de selección de candidatos, los mejores candidatos teóricamente van a estudiar en Estados Unidos, no es un problema solo de selección sino es fundamentalmente un problema de formación. Pero en cualquier caso uno debería cuestionarse si cuando uno tiene un doctorado cree que los investigadores que están saliendo de su doctorado son contratables o que al menos uno cree que son investigadores que podrían ser contratables. 

 

Claro, eso es super interesante porque es paradójico y a veces pasa aquí también eso. Que abren una plaza y a los que se han graduado acá en realidad no les ven también los propios.

 

Claro, ahí hay una cuestión de endogamia que no está bueno que los propios doctorados contraten a sus doctores, eso es una cosa. Pero tengo la sensación de que detrás de evitar la endogamia en algunas instancias me parece que eso se toma como excusa para no admitir que creen que los investigadores que vienen de otro lado son mejores y por lo tanto quiero tener a esa gente y no quiero tener a los que se forman en América Latina. Entonces la pregunta es si sé que no estoy haciendo algo que está a nivel y que es lo mejor que puedo hacer, por qué lo hago. Yo tengo una respuesta a esa pregunta. 

 

¿Para que lo hacen?

Lo hacen por recursos, pero debería ser otra cosa. 

 

Ahora en todo esto hay una cuestión que está ahí atravesada en la parte de la investigación que es la publicación, la difusión y ahí tenemos varios modelos de incentivar la publicación en la región y todavía discusiones que en algunos países más que en otros están presentes a en donde publicar. La gente más de la escuela clásica digamos prefiere los libros, los capítulos en libros, les presta menos atención a los artículos en revistas importantes de alto impacto etc. y eso se ve en toda la región, en algunos países está más solventado que en otros. Pero hay un tema que es interesante ya pensando en las revistas, en los artículos y es que le comentaba a Arturo también ayer a partir de una anécdota propia. Yo tengo un artículo que publiqué como hace unos dos años más o menos en un journal en Estos Unidos importante en términos de política judicial. Es un journal bien pesado, bien importante allá. Publica sobre todo temas de judicial politics en Estados Unidos y ahora está como viendo cosas de afuera, pero es básicamente de judicial allá y este artículo ha tenido muy pocas citas, muy poca visibilidad y analiza unos datos interesantes para América Latina. Luego de un año y medio más o menos, pedí a la revista que me ceda los derechos para traducir el artículo, entonces lo traducí y busqué una revista en español en América Latina, obviamente ya no de impacto, una revista de segundo nivel digamos pero que sea open access, se tradujo el artículo, lo publiqué ahí, se puso open access y el número de citas es exponencialmente diferente. El mismo artículo. Entonces ahí te plantea dos retos. Dices, te esfuerzas muchos más por hacer una publicación en inglés porque nos cuesta el no ser natives, es importante el tema de no estar en la academia americana es importante, todo lo que implica y que además yo creo que hay que hacerlo, para llegar a publicar y que allá nadie te lee y en América Latina tampoco y te quedas con el buen artículo de la buena revista que no te leen ni en el norte ni en el sur. 

Si, la lógica del impacto es compleja. Igual creo que uno tiene que hacer el esfuerzo por publicar en revistas arbitradas y las mejores que uno pueda publicar, porque básicamente es la medida de la calidad de tu trabajo. Obviamente el sistema tiene veinte mil problemas, pero sigue siendo una medida razonable de calidad o de que el trabajo cumple estándares mínimos de calidad. Para tener impacto hay que hacer un montón de otras cosas más allá de publicar y que son cosas como esta que vos decís, es decir hacer divulgación de tu trabajo de otras maneras a investigadores que no necesariamente están tan pendientes de las publicaciones en Estados Unidos. 

Tener impacto en Estados Unidos ya es otra cosa totalmente diferente y mucho más difícil de conseguir, de entrar en el circuito de citas, que te transformes en alguien de referencia, eso ya es más complicado. Existe un trade-off entre publicación científica y divulgación que está asociado a las restricciones de tiempo que uno tiene. Pero nunca entendí como algo que fuera totalmente imposible hacer ambas cosas. Creo que se puede balancear perfectamente publicación o intento de publicación o dedicación de esfuerzo para publicación en revistas buenas y esfuerzos para divulgación. Más sobre todo porque nosotros tenemos sistemas de evaluación que no son tan exigentes como los sistemas en otras regiones como Estados Unidos o Europa. Esto permiten que uno tenga un proceso de producción que sea tal vez más lento o diferente al que están obligados aquellos que están en los procesos de tenure en Estados Unidos, por ejemplo. Entonces me parece que lo mismo que vos decías hoy respecto a los doctorados, pasa muchas veces con las carreras académicas. O sea, los investigadores en América Latina piensan que sus carreras tienen que ser iguales a las de los investigadores en los Estados Unidos, Las diferencias en términos materiales, en términos de posibilidades, son enormes, pero sí hay ventajas en América Latina y alguna de las ventajas son que los sistemas de evaluación no constriñen tanto como constriñen en Estados Unidos y eso permite desarrollar buenas carreras que se puedan pensar en una lógica diferente que permita dos cosas. 

 

Por un lado, existen mayores posibilidades de explotar canales de divulgación que no son los canales de las publicaciones más importantes, que son necesarias para tener impacto sobre todo a nivel regional y para tener impacto también en los países donde uno vive. Hacer un aporte a la construcción de conocimiento sobre la política en cada uno de los países que uno investiga. Por otro lado, hay una oportunidad muy grande para desarrollar temas y desarrollar procesos de investigación con otro ritmo, que no sea el ritmo de la exigencia de "ya mañana hay que tener el paper porque la espada de Damocles del sexto año cuando me van a evaluar está ahí". Entonces eso abre oportunidades de pensar de otra manera, pero no sé cuántos lo están aprovechando. Porque una cosa es pensar de otra manera y llevar una carrera de otra manera, y otra es decir bueno este no es mi estándar, mi estándar es cualquier otro, entonces ya no dedico ni un segundo a publicar en una revista arbitrada y creo que las lógicas de divulgación y hacerme conocido son las que me entregan automáticamente calidad académica. Eso es abandonar cualquier pretensión de producción científica dado que en realidad la calidad académica solo puede ser juzgada por pares y el juzgamiento por pares es precisamente lo que está atrás del sistema de revistas arbitradas.

 

Ahora en las revistas mismo, hay otro problema adicional y es que, en Ciencia Política, pensando siempre en la disciplina. En América Latina tenemos muy pocas de impacto que circulen mucho, o sea tenemos Revista de Ciencia Política de la Católica, política y gobierno del CIDE, por ahí Perfiles Latinoamericanos de la FLACSO México y no mucho más.

Si. Hay unas revistas brasileñas

 

DADOS está muy bien, pero circula básicamente en Brasil.

Colombia Internacional...

 

Colombia Internacional que está despuntando y ahí el punto es ¿cuál sería la política? ¿Crear más revistas o mejorar las ya existentes?

Creo que los medios de divulgación científica en América Latina son abundantes, o sea más allá de que esas sean las más importantes en Ciencia Política hay muchas otras que a nivel local tienen mucho impacto como la Revista de la SAAP y la Revista uruguaya de Ciencia Política. 

Pero tienen el otro lado que no son index Schimago o JCR

Como hay estímulos a publicar ISI, entonces muchos investigadores no mandan ahí sus trabajos. Sin embargo, más que por tener más revistas, me parece que la solución pasa por tratar de mejorar las que existen. De lo contrario corremos el riesgo de que cada uno tenga su propio quiosquito y nunca llegamos a tener un supermercado y llevar adelante una revista es costoso. Es costoso en términos de recursos humanos, es costoso en términos de la búsqueda de artículos, porque no es lo mismo ser APSR (American Political Science Review) o CPS (Comparative Political Studies) que ser revistas que tienen mucho menos impacto y que por lo tanto no tienen tantos investigadores dispuestos a enviar sus trabajos.

 

Pero ahí está también. ¿Tienen menos impacto en dónde?

Claro, está bien. Es así. Pero mira organizamos en el último ALACIP una actividad que era una mesa de revistas de Ciencia Política en América Latina. En LASA una actividad similar se llenó de gente. En ALACIP fueron sólo los editores que fueron invitados a exponer y había dos personas en el público, algo así como 15 o 16 editores para hablarle a dos personas. Eso también te muestra cuál es la perspectiva que tiene la mayoría de la disciplina en América Latina. Obviamente hay muchos colegas que no necesitan ir para saber cómo se publica en esas revistas, pero había mucha gente que estaba en ALACIP que teóricamente está interesada en empezar a hacer sus primeras armar y no necesariamente saben lo que necesita para el proceso de publicación y cuál es la oferta y cuáles son las características de las diferentes revistas. Esta es una información interesante, que en ese panel podría haber circulado, pero parece que no había interés. 

¿La revista uruguaya quien la edita ahora?

La edita ahora el Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República, su editor es Federico Traversa. 

 

¿Pero tiene regular publicación?

Si, se publica regularmente. Incluso ha aumentado su regularidad, es decir de un número al año, han pasado a editar dos números al año ahora. Creo que las revistas han mejorado mucho en América Latina. Tienen el desafío de conseguir buen material y conseguir buen material es muy difícil precisamente porque los estímulos están puestos a publicar en otros lados.

 

En este mismo tema de las revistas y la metodología. En qué medida crees que, porque es otro tema que se discute mucho, pero se discuta mucho, así como lo estábamos haciendo porque evidencia empírica mucho más fuerte es casi difícil de obtener está ahí media escondida. En qué medida a las dificultades de estar en América Latina respecto a las revistas importante en Estados Unidos sobre todo, en qué medida esa dificultad se traslada al proceso mismo de lograr la publicación. Me refiero al posible sesgo que existe entre un investigador, ¿un artículo de un investigador que está en América Latina y uno de un estudiante de doctorado de una universidad ivy league de los Estados Unidos y en qué medida ese estudiante tiene una ventaja tácita que nadie lo va a decir respecto al latinoamericano en el caso nuestro?

Si es así.

 

¿Crees que es cierto?

Si. Yo creo que es cierto. En algún momento hablando en broma con un amigo empezamos a decir que tal vez el proceso debería ser ciego también para los editores. Porque el editor no es ciego y el editor tiene mucho poder, mucho poder en la definición de a quién envía y a quién no el trabajo y también es el que valora y termina definiendo si queda bajo revisión o si los reviews no ameritan que el trabajo pueda llegar a ser publicable. En ese proceso el nombre pesa y la procedencia pesa también. No por casualidad los investigadores cada vez, sea de donde sea, tienen sus páginas webs. No debe haber nada más aburrido que la página web de un politólogo, pero los politólogos la tienen y por algo la tienen.

 

¿Y por qué dices, por qué tienen? 

Para facilitar me parece las búsquedas de los editores de quien es fulanito de tal, bueno fulanito de tal se presenta ahí de la manera que se presenta y eso indica que es un investigador que insiste y que tienen un parámetro similar al investigador de Estados Unidos.

 

¿Y vos crees que los editores hacen eso? ¿te hacen un google cuando llega el artículo?

Yo creo que sí, yo lo haría. Porque claro hay que hacerle una evaluación que es una evaluación en poco tiempo, sobre todo las revistas muy importantes. 

 

Que tienen 8% de aceptación...

Claro, pero eso porque tienen muchos artículos para revisar.

 

Claro y eso es irresoluble prácticamente

Yo creo que el ciego para el editor sería bueno y las plataformas hoy lo permiten. 

 

Claro vía plataforma que incluso el editor sea ciego

Claro.

 

Pero ahí también por el idioma es fácil porque por más bien que escribes...

Hay toda una parte que es mucho más complicada y cuesta arriba respecto al idioma. Lo otro es que los trabajos cada vez circulan más y no es tan difícil saber quien escribe qué cosa, haciendo, buscando en google.

Finalmente, un tema que es clave y es queremos investigar más producir más, desarrollar teorías más refinadas, metodologías más refinadas en lo cuali o en lo cuanti pero hay un tema que es clave en esta Ciencia Política más positivista por decirlo de alguna manera que es la que hacemos y es los datos, la información. Cuáles son los principales retos, desafíos que tenemos en eso, porque es como el gran obstáculo me parece a veces que tenemos, el acceso a la información, cuando a veces no hay o cuesta mucho producir. 

No conozco muchas otras realidades en América Latina, pero creo que el desarrollo tecnológico por un lado y el desarrollo de la capacidad de los Estados en América Latina empieza a generar información de muy buena calidad. No sé cuánto los investigadores sobre todo en Ciencia Política estamos acostumbrados a trabajar con datos, a generar esos datos o a buscar esos datos y a molestarnos por lograr el acceso a esos datos. Los datos están ahí hoy, hay mucho más que lo que había antes, de mucha mejor calidad, pero obviamente como no se usa mucho tampoco quienes los generan entienden cuál es la utilidad de que los académicos utilicen esos datos y entonces se hace muy trabajoso el conseguirlos. Sobre todo, datos administrativos que creo que es la cantera a explotar. Cada día es más difícil hacer una encuesta, pero al mismo tiempo los ciudadanos empiezan a dejar información en todos lados y los Estados la recopilan cada vez de manera más seria y sistemática. 

 

El problema es si tenemos un protocolo que haga fácil que los investigadores accedan a esa información y si tenemos investigadores formados en términos éticos para saber cómo manejar esa información. Ese es un problema que empieza a ocurrir en América Latina. Trabajo mucho con datos administrativos o intento buscar datos administrativos.

¿Del gobierno?

Si. Entre otras cosas porque en Uruguay se ha vuelto muy difícil hacer encuestas y que la gente las responda más allá de que es caro, es también difícil que tengan éxito, aunque uno pueda pagarlas.

¿Porque la gente no responde?

Porque la gente no responde. En una investigación en la que estoy trabajando tuve un problema serio de no respuesta porque no conseguí, por diferentes razones, que respondieran un 65% de las personas que tenía que entrevistar.

¿Y por qué? ¿a qué se debió eso?

Se debe a que la gente cada vez es más celosa de sus opiniones y de sus datos. Es algo que le pregunté a otros colegas de otros países y creo que es que ocurre mucho también en otros países. En las sociedades desarrolladas es más difícil hacer encuestas que en las sociedades no tan desarrolladas. No por casualidad hay muchas investigaciones sobre África. Es mucho más fácil hacer encuestas en África y tener tasas de respuestas altas en encuestas en África, que tenerlas en otros países. 

 

Entonces, si cada vez hay que trabajar más con datos administrativos porque las encuestas no son eficaces, que cada vez haya más datos administrativos que podemos explotar es una buena noticia…

¿Hay que ir por ahí?

Sí, y lo otro es que vamos a empezar a necesitar protocolos para la utilización de esos datos. Estados Unidos tiene el IRB. Necesitamos protocolos que nos aseguren que podemos manejar esos datos de una manera razonable sin generar daños, eso en primer lugar, pero también un protocolo que nos certifique y nos facilite el acceso a esos datos. Es decir que no tengamos para cada caso, hacer la gestión. Gestiones que son trabajosas, trabajosas entre otras cosas porque no está institucionalizado el vínculo entre lo académico y el Estado para acceder a información y generar conocimiento a partir de esa información. Información y conocimiento que el Estado debería estar interesado en que se utilice y se produzca respectivamente. 

 

Y finalmente, ¿cuáles crees que serían dos o tres desafíos de la disciplina, de la Ciencia Política en la región, en lo teórico, en lo metodológico, en la docencia en la investigación?

Es difícil porque está como todo por hacer. El desafío es consolidar una senda de desarrollo de la disciplina, tratando de evitar algunos vicios que ya conocemos que tienen otros sistemas que ya están desarrollados, pero no reproduciendo vicios que nosotros traemos del pasado. Obviamente la lógica de publicación en revistas arbitradas genera determinados sesgos. Ahora el no publicar ahí y el no tener un estándar no significa que sea mejor que eso. Leyendo y escuchando una vez a Snyder sobre cómo el proceso de tenure y el de publicaciones y las características de qué se publica y cómo se publica había generado un sesgo que había hecho que las investigaciones fueran cada vez más acotadas y menos ambiciosas. Esto que aparece en el libro Passión, Craft and Methods en donde se señala como el sistema impacta en las carreras de los investigadores es correcto. Pero en América Latina también conocemos que la alternativa del mundo de cero estándares no genera creatividad. No genera nada, porque en realidad siempre termina habiendo una discusión por recursos y esa discusión por recursos, cuando el estándar no existe, lo que surge como alternativa es el amiguismo, la rosca. En ese mundo los que tienen algo consolidado son los que se terminan reproduciendo. Necesitamos obviamente tratar de evitar los problemas que tiene la lógica de la competencia al estilo norteamericano, pero necesitamos desarrollar un sistema de estándares que nos permitan ser competitivos al menos entre nosotros. Es decir, que luego que llegamos a los lugares y somos profesores no nos abroquelemos ahí y utilicemos nuestro poder para cerrarle la puerta a aquellos que producen y producen mejor que nosotros.